Los consorcios de la Economía Popular y Solidaria representan mejor actividad productiva y generan empleo local

Mónica Cevallos, representante de la Cooperativa Punto Ecuador, de la ciudad de Quito,  se dedica a confeccionar prendas de vestir desde hace varios años. Esta emprendedora afirma que gracias a la posibilidad de conformar asociaciones y consorcios desde la Economía Popular y Solidaria (EPS), ella y 60 mujeres más, actualmente son proveedoras del Estado, lo que les permite mejorar su calidad de vida.

“La cooperativa Punto Ecuador se inició con madres solteras, que necesitaban trabajar y se hicieron socias para la elaboración de diferentes prendas textiles. Este grupo, luego de registrarse en el Catálogo Dinámico Inclusivo de la Compra Pública ha fabricado diferentes modelos de uniformes, chalecos, camiseras, calentadores, entre otras prendas para varias instituciones públicas.

Mónica cuenta que, con motivo de los comicios electorales de este año, el Consejo Nacional Electoral requirió la elaboración de una gran cantidad de chalecos para los facilitadores electorales, concurso para el que Punto Ecuador y 2 empresas adicionales se unieron y ganaron la adjudicación. “Formamos un consorcio; entonces, al unirnos las tres, firmamos un solo contrato por 120 mil dólares y elaboramos alrededor de 1.800 chalecos y 16 mil petos”, contó Cevallos.

Santiago Vásquez, Director General del Servicio Nacional de Contratación Pública (SERCOP), invitó  a los productores del país y emprendedores de la EPS a unir sus esfuerzos mediante asociaciones. “La única forma en que las empresas grandes trabajan efectivamente es cuando tienen un sola voz.  Ser solidarios significa que tengan la capacidad de generar diálogo con el mayor número de espacios asociativos que representen sus mismos intereses”, dijo.

Con los Catálogos Dinámicos Inclusivos (CDI) las asociaciones de la Economía Popular y Solidaria y emprendedores de la micro empresa son parte activa en la Compra Pública y cuentan con una garantía de que sus bienes y servicios sean contratados por instituciones públicas en todo el país.

Punto Ecuador es el ejemplo de que hoy las asociaciones de productores ya cuentan con oportunidades reales de trabajo digno y directo.  Entre enero y febrero de  2017 se registraron 1.097 asociaciones que tienen contratos con el Estado, prueba de que los CDI se han convertido en un  mecanismo para la generación de empleo local.

“Es bueno que nos den la alternativa de hacer un consorcio, ya que de esta manera el contrato no acapara un solo grupo, o una sola persona o asociación, sino que podemos unirnos para hacer fuerza y  cumplir a tiempo, este es un beneficio que nos ha dado el SERCOP”, aseguró Mónica Cevallos.

(PV)