Representantes de la academia y sociedad civil verifican la transparencia en la compra pública de medicamentos

El Servicio Nacional de Contratación Pública (Sercop) lleva adelante la segunda fase de la Subasta Inversa Corporativa de Medicamentos, proceso con el que se prevé abastecer de fármacos de difícil acceso y para enfermedades raras, huérfanas y catastróficas a los centros de la Red Pública Integral de Salud (RPIS), entre el 2018 y 2020. 

Delegados de las máximas autoridades de las entidades que conforman la Red Pública Integral de Salud: Ministerio de Salud Pública, IESS, ISSFA e ISSPOL, y representantes de la Fundación Hemofílica Ecuatoriana (Fundech) presenciaron las pujas ciegas realizadas este 5 y 6 de septiembre.

En esta segunda fase de la Subasta Inversa Corporativa de Medicamentos, se publicó el pasado 17 de julio de 2017 un portafolio de 137 tipos de fármacos que forman parte del Cuadro Nacional de Medicamentos Básicos en su novena revisión.

Entre ellos se cuentan: antídotos como el  dimercaprol; sustancias químicas cuya función es contrarrestar los efectos de un veneno, toxina o químico; medicamentos controlados que contienen sustancias psicotrópicas y estupefacientes como Diazepam, utilizado para la sedación preoperatoria de los pacientes; medicamentos para tratamiento de enfermedades catastróficas como pegfilgrastim, prescrito para artritis reumatoidea y artritis soriática; medicamentos de estrecho margen terapéutico, fármacos que se deben usar en cantidades mínimas y que requieren monitoreo constante como el Factor VIII para el tratamiento de la Hemofilia; oncológicos para el tratamiento de tumores benignos y malignos, como el Fluoruracilo utilizado para el cáncer del tracto intestinal, páncreas o de mama; y, antivirales como la Lamivudina utilizado en el tratamiento del Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH).

Además, en este grupo de fármacos se incorporan medicamentos biológicos, es decir que se elaboran a través de procesos biotecnológicos que utilizan  microorganismos, sangre u otros tejidos biológicos; y medicamentos de síntesis química -a base de compuestos químicos- que actualmente se encuentran considerados de difícil acceso ya que no se comercializan en el mercado local.

Con la Subasta Inversa Corporativa de Medicamentos se busca romper las barreras de accesibilidad impuestas por las grandes casas farmacéuticas al establecer altos costos a las medicinas, de esta forma se amplía la cobertura de tratamientos contra enfermedades catastróficas, raras y huérfanas, y se garantiza el derecho a la salud de la población.

El Doctor Tito Velez, médico especialista en farmacología y representante del Observatorio de Salud de la Universidad Central del Ecuador, indicó que el proceso ha sido bien llevado y evita irregularidades, “antes había actos dolosos al adjudicar los medicamentos, con este proceso se anula esa práctica, la adquisición es mucho más técnica y honesta con los fondos del Estado y se garantiza la compra de buenos productos. La subasta garantiza el mejor precio y la calidad de los medicamentos”, agregó.

Una vez determinados los ganadores de las pujas corporativas o negociaciones, los proveedores deberán entregar los documentos habilitantes hasta diciembre del presente año, entre los que constan como elemento fundamental el certificado de Registro Sanitario de los medicamentos, lo cual garantiza su calidad, seguridad y eficacia.

Juan Pablo Bermeo, subdirector del Sercop indicó que este proceso electrónico y competitivo se realiza con absoluta transparencia, “el proveedor que gana es el que hizo una mejor oferta cumpliendo con una serie de especificaciones para cada medicamento”.

Finalmente, Bermeo enfatizó que el proceso de subasta corporativa, de ninguna manera, altera la calidad de los medicamentos, pues todos los oferentes deben cumplir con las especificaciones del proceso, las exigencias de la Red Pública Integral de Salud y, si resultan adjudicados, están en constante monitoreo a través del sistema de fármacovigilancia establecido en la normativa de salud pública para todos los medicamentos que se comercializan en el mercado público y privado del país.

Representantes de la academia y sociedad civil verifican la transparencia en la compra pública de medicamentos